Mi experiencia en el seminario:
Maestros Divinos y Ángeles - Entrada a los Archivos Akashicos
El abrazo de Jesús por Beatriz
Brigitte:
Los adeptos hicieron viajes muy lejos, durante mucho tiempo. Y los ayudantes masajeaban el cuerpo y usaban hierbas aromáticas para que el cuerpo se mantuviera vivo.
Vas a recordar este tipo de iniciación, los templos subterráneos…
Te vas a acordar de hacer ejercicios con Jesucristo, aprendiste con él.
Vas a recordar su voz, su mirada, sus dudas…Él también tenía muchas dudas.
Si te encuentras ya en alguna situación, avísanos.
¿Dónde estás?
Beatriz:
Estoy en un tipo de cueva. Una estancia de techo irregular, con forma redondeada, tipo bóveda o portal. El material es parecido al adobe, aunque en apariencia, pues no parece una construcción, más bien es algo muy natural, como una cueva adaptada al hombre…
La luz es tenue, procede de una especie de chimenea en la pared del fondo. Una “chimenea” del mismo material, que ocupa toda la pared.
Veo gente con vestimenta hecha de un tejido bastante duro y grueso.
Soy hombre. Mi nombre es Jehová. Tengo unos 37 años, soy bastante maduro ya. Provengo de una escuela. Lo que veo es un patio, y me viene la idea de niños. Una escuela, en la que soy maestro.
Mi tarea es dar apoyo. Aprender a vivir en paz con todo y todos. Ayudar a transmitir esta forma de vivir.
Escucho. Contemplo lo que transmite Jesús. Es una percepción en silencio. Veo la naturalidad de sus movimientos, la profundidad de su voz (que vibra en gran variedad de registros, como canto armónico o un mantra). La serenidad con la que comunica hace que llegue al fondo de todos nosotros. Su fe y su paz se percibe en su sola presencia.
Es fuerte y seguro. Es el mejor de los oradores, comunica con gran pasión y serenidad. Pone en cada palabra y en cada gesto todo su ser, toda su energía como si la vida de todos dependiese de ello.
Jesús es el más seguro de todos. Habla de la luz.
Jesús:
“No debemos tapar la luz con dudas. No debemos tener miedo de reconocer lo que hay en nosotros. No hay nada más difícil, pero más liberador que reconocer lo que somos. Para mí es tan difícil como para cualquiera, también he sufrido mucho. No huyamos de lo que somos. Confiemos.”
Brigitte:
¿Podemos hacer preguntas?, ¿tiene algún mensaje para nosotros?
Jesús:
“Iker, tienes mucha luz. Mira, no tapes lo que eres. Confía en ti mismo, en tu luz.”
“Bea, de lo que tienes miedo es de ti misma. Cree en ti, eres muy grande. Yo estoy contigo y también te abrazo”.
”No hagamos pequeño lo que es inmenso. Estoy en todos vosotros, no tengáis miedo de reconocerlo. Todo es lo mismo.”
“Isabel, hola. Estás muy cerca de mí. Gracias”
“Debemos luchar. Comprender que las cosas son como son.
Si somos conscientes de esto, si lo comprendemos desde el fondo, habremos visto por fin.”
“Nuestra casa es la de todos”
“Joan, eres muy valiente, sigue siéndolo. Eres un guerrero, ten
mucha Fe”
“Alexandra, eres muy bella y muy valiente también. Brilla”
“Brigitte, Gracias. Te quiero muchísimo.
Os quiero a todos”
“La Paz es la consciencia de Ser.
No debéis sentir mi falta, pues yo estoy donde vosotros sois.”
Beatriz:
Ahora me está cogiendo la cara. Soy mujer, estoy en el mismo sitio, pero ahora él está de pie. Coge mi cara y me sonríe. En su mirada lo dice todo, aunque no pronuncia ni una palabra. Me acoge en su pecho. Siento mucha paz, calor de hogar. Lo siento como un padre.
Jesús:
“Beatriz, no te niegues. Sabes que siempre ha sido así. Negarte es negarme.”
Brigitte:
¿Quieres comentar algo más de lo que ves?
Beatriz:
No. Me he quedado ahí con él. Ahora yo toco su cara. Me quedo así algunos minutos sintiendo la calma, la paz que transmite.
Brigitte:¿Recuerdas su abrazo?
Beatriz: Sí.
Brigitte:
¿Dónde vas a tener la clave para nunca olvidarlo?, busca un lugar en tu cuerpo.
Beatriz: En mi pecho.
Brigitte:
Tócate ahí, recuerda su luz, su olor, su vibración y su sonido.
¿Necesitas algo más antes de volver?
Beatriz: No
Brigitte:
Entonces tómate un tiempo para volver. Cuando estés preparada reparte estos abrazos, si quieres. Y si, de momento, no te sientes capaz, guárdalo para ti.
Beatriz unos días antes de la sesión hasta hoy:
Desde que tuve la conexión con esta energía el día de la respiración con el mar (el día anterior a la sesión), estuve muy sensible, con ideas en mí que resolvían algunas de mis dudas. Fui capaz de comprender y “vivir” más allá del sentimiento de injusticia que tengo muchas veces cuando pienso en el mal, en el sufrimiento que nos provocamos los unos a los otros. En las ganas que tiene el “mundo” de clasificar, valorar y poner en tela de juicio los actos y sentimientos propios y ajenos.
Después de varias vueltas, tuve que escribir esto:
La luz
El que comprende,
sabe que no puede castigar la ignorancia,
ausencia de Luz.
El que comprende,
ama.
Está pleno, capaz de soportar al más ignorante,
aquel que llamamos maldad.
No existe el Bien, no existe el Mal.
Sólo hay lleno o vacío.
Es o no es, aunque siempre ES.
El amor siempre es incondicional,
y todo lo comprende.
Para completar lo que sentí:
También recuerdo que mi estado esos días, sobre todo los últimos del seminario, era muy volátil. Y un par de veces, estando todos del grupo sentados a la mesa, o alrededor, tuve la sensación de sentirme “como en la última cena”. Muy familiar para mi alma; increíble para mi mente.
No lo puedo explicar, ¿cómo voy a saber yo qué se siente?
Simplemente mi mente en ese momento no estaba muy presente, y de repente sonreía y me decía “me siento como en la última cena”.
Esta experiencia me ha reconectado de nuevo a la luz.




